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Hoycinema

Ang Lee reinventa el 'western'

  • FERNANDO BELZUNCE

Antes de nada, 'Brokeback Mountain' demuestra que Ang Lee es un cineasta valiente. El director, que ha filmado películas de diferentes géneros y nacionalidades, ha convertido su película en un desafío a las convenciones. Y no tanto porque sus protagonistas sean dos vaqueros homosexuales que patean la América profunda de los años sesenta, condición muy delicada, sino porque su cinta se atreve a plantear una ambiciosa revisión del 'western', género por antonomasia de la industria norteamericana. Lee, que dice ser taiwanés, chino o norteamericano en virtud de donde filme su última obra, presenta a dos rudos hijos de granjeros, interpretados por unos excelentes Heath Ledger y Jake Gyllenhaal, que se enamoran durante un frío invierno en el que cuidan un rebaño en las montañas. A partir de entonces, la película se convierte en la crónica desencantada de sus encuentros y desencuentros a lo largo de veinte años en los que envejecen gracias, no al maquillaje, sino a las miradas de los actores y a sus voces, que el doblaje ocultará a la mayoría de los espectadores. Dos décadas en las que ambos se casan, tienen hijos e intentan aparentar que llevan una «vida normal» sin olvidar jamás el amor que sienten el uno por el otro y que les hace tan felices como desdichados. A diferencia de otras películas del oeste, 'Brokeback Mountain' -título que hace referencia al lugar donde los dos amantes empezaron su relación y donde pudieron manifestar su amor con libertad- no ensalza lo heroico ni lo extraordinario, sino que se detiene en lo cotidiano y en lo convencional. En aquello que las gentes de aquellas tierras hacen para disfrutar de su vida -pescar, cazar, montar a caballo, bailar, beber, casarse, tener hijos...- y que los protagonistas de esta bellísima historia, construida sobre los silencios y fotografiada con un admirable estilo clasicista, llevan a cabo sabiendo que jamás podrán sentirse del todo satisfechos.

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