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Mi ficha personal
ME LLAMO Rafael García Hernández y nací el 3 de enero de 1975 en Pinos Puente (Granada). TENGO un apego muy fuerte a mi gente, sobre todo, a mis amigos, y me encanta viajar. ESTOY casado con la bailarina Yolanda Jiménez y tengo un hijo, León.
Una de las grandes sorpresas de la actual edición de 'Operación Triunfo' ha sido la elección de Rafael Amargo como profesor de expresión corporal. Y lo cierto es que el bailarín no ha decepcionado. A lo largo de los últimos meses, Amargo está haciendo las delicias de los alumnos y del público, ofreciendo unas clases que derrochan originalidad y sorprendiendo tanto por sus extravagantes atuendos como por sus innovadoras técnicas, que están logrando sacar a la luz lo mejor de los aspirantes a artistas.
¿Cómo está resultando la experiencia de ser profesor de 'O. T.'?
Volver a la enseñanza es un placer, porque es algo que me gusta, aunque, por otro lado, también estoy viviendo un momento en el que me tira estar sobre el escenario. Además, me divierte mucho la didáctica televisiva y me encanta que la gente siga el programa. La verdad es que estoy aprendiendo mucho en la Academia. ¿Condiciona el hecho de que tu trabajo se vea en un programa de televisión?
No. Mi labor es estar pendiente de la evolución de los chicos y no de las cámaras. Si lo hiciera, no haría bien mi trabajo. Estás sorprendiendo con unas clases muy originales...
Para enseñar, también hay que tener un don. No es nada fácil. Se necesita mucha psicología y estar muy atento a todos y cada uno de los chicos, para que ninguno se quede atrás. Estamos descubriendo un Amargo que no conocíamos. ¿Éste es el auténtico Rafael?
Al verdadero no se le ve nunca. Éste surge cuando llegas a casa y tienes otro silencio. Aunque en mis clases también soy yo, porque soy sincero con mi arte. Estoy muy contento con los resultados. No hago nada para provocar ni para llamar la atención de la gente, sino que utilizo juegos y técnicas de expresión para sacar lo mejor de los chicos. Ellos no son bailarines profesionales y no puedes darles clases de danza al uso, porque son muy duras y difíciles. ¿El arte se puede enseñar?
Con constancia, se puede pulir y curtir, equivocándose y tirándose a la piscina. Tú que te lo has currado subiéndote a las tablas de los escenarios de medio mundo, ¿qué opinas del éxito fulgurante de los chicos de 'O. T.'?
Al contrario que otros compañeros, no estoy en contra de este tipo de programas. Si no hay arte, al final, todo cae por su propio peso. Tendrán que demostrar si valen o no. Esta es una manera de llegar a la fama desde arriba, pero luego, pueden caer. ¿Qué te parecería que hubiera un 'Operación Triunfo' para bailarines?
Sería maravilloso que hicieran una Academia para descubrir nuevos talentos de la danza. Yo creo que triunfaría. Independientemente de quién gane, ¿tienes favoritos?
Fran y Lidia son muy buenos alumnos. ¿Serías capaz de dejar el baile por la docencia?
Jamás de los jamases. ¿Y repeterías experiencia?
Sí, me encantaría estar una temporadita más. Una película, dos espectáculos, una tienda de ropa, profesor de O. T, un hijo... ¿De dónde sacas tiempo para todo?
Soy muy organizado e intento cuadrar muy bien mi agenda para poder llevar a cabo todo lo que me gusta. En cuanto a mi hijo, es un ser maravilloso. Paso con él todo el tiempo que puedo. Ya me llama papá... Podrías vivir perfectamente de tu baile. ¿Por qué sientes la necesidad de desarrollarte en otras facetas artísticas?
Porque soy un artista de espíritu inquieto. Yo diría que soy muy cañí, pero en un contexto americano, porque el ser polifacético se lleva más al otro lado del charco. Se puede decir que te has hecho a ti mismo...
Sí, y estoy muy contento, porque me he dado cuenta de que el esfuerzo está siendo recompensado. ¿Cómo definirías el momento que estás viviendo actualmente?
Diría que es dulce y amargo. El amargo lo pongo yo.
Un polifacético profesor
Para muchos, fue una sorpresa la elección del bailarín Rafael Amargo como profesor de expresión corporal de 'Operación Triunfo'. Sin embargo, no era ésta la primera vez que el artista se enfrentaba a la docencia, ya que, con apenas 18 años, viajó a Japón, donde se ganó la vida durante algún tiempo dando clases de baile en una escuela y bailando en un 'tablao' flamenco.
Además de su trabajo como profesor, bailarín y coreógrafo, Rafael también se siente tentado por el mundo de la interpretación y, en breve, comenzará el rodaje de la película americana 'Caminando', en la que comparte cartel con Mónica Cruz. Por si esto fuera poco, recientemente, ha abierto en Madrid la tienda 'Holala!', de ropa 'vintage'.
Bailarín de vanguardia
Desde hace un par de semanas, Rafael está compaginando su trabajo en la Academia con el espectáculo 'DQ... Pasajero en tránsito', en el Teatro Gran Vía de Madrid. El montaje, obra de La Fura dels Baus, está inspirado en el personaje de 'El Quijote' y parte de la historia de un joven japonés obsesionado por los videojuegos.
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