Alejandro Tous ('Yo soy Bea')
'Prefiero las telenovelas a los realities'
El actor encarna al protagonista masculino de la exitosa serie 'Yo soy Bea'.
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Texto: Colpisa
Es el producto del verano. 'Yo soy Bea', versión del célebre serial colombiano 'Yo soy Betty, la fea', llegó a Telecinco el pasado 10 de julio y en menos de dos meses ha conquistado a la audiencia vespertina de la privada, donde cada día registra una cuota de pantalla cercana al 30%. Entre 'El tomate' y 'A tu lado', el serial se ha ganado el favor del público y ha servido de plataforma a uno de sus protagonistas, Alejandro Tous. Gracias a la pequeña pantalla este alicantino, que está a punto de cumplir 30 años, se ha convertido en todo un galán interpretando a Álvaro Aguilar, 'el guapo' que depende de 'la fea' (Ruth Núñez). Tras pasar los dos últimos años 'en todas las series que se han hecho en España' -desde 'Mis adorables vecinos' a 'Los Serrano', pasando por 'Lobos' y 'Un paso adelante' hasta llegar a 'Hospital Central'-, el actor y hermano gemelo del ex 'gran hermano' Ángel Tous prepara a conciencia el que es su primer protagonista, tanto que no le importa no tener vida social.
La telenovela original fue un fenómeno en América Latina y España. ¿Esperaba que esta versión tuviera tanto éxito?
Sí. Será mi intuición femenina porque me olía que iba a funcionar. No había visto 'Yo soy Betty, la fea', pero cuando conocí al equipo y leí esos guiones tan divertidos y con chicha para sacar, supe que iba a ir bien. Aquí trabajamos como una piña, preparamos y pensamos mucho las secuencias. Es mucho trabajo, pero apasionante.
¿Ha visto ya la novela colombiana?
No. Como no la vi en su momento, pues ahora no tiene sentido. No me gusta ver cómo se maneja y resuelve situaciones el personaje que interpreto, prefiero construirlo yo. Si no tienes referencias, no copias ni vas con ideas preconcebidas, el punto de partida es cero y es más rico porque no te limitas, ya que el abanico de posibilidades es mucho más amplio. Es mejor basarte en el guión, que en este caso es maravilloso y muy gracioso.
Ya, pero no deja de ser una adaptación.
Sí, pero es nueva porque la historia siempre va hacia delante, avanza. Los guiones se adaptan aquí y ahora. Se ha quitado el esperpento, y esto lo digo en el buen sentido, del trabajo original. La serie tiene un tono más realista, pero no ha perdido ese punto de locura y comedia.
Lleva mes y medio en la telenovela ¿Nota ya la popularidad?
Salgo muy poco a la calle, pero compruebo que nos aprecian, no sólo a mí, sino a todos los compañeros, porque se dirigen a nosotros con cariño. Una cosa es que guste tu trabajo y otra que te hayan tomado cariño, que estés dentro de los corazones. Me gusta más la madera que el neón, que también es parte de la profesión. No me quedo con la paja, sino que me gusta llenarme de otras cosas. Se agradece que te paren en la calle, es agradable, porque lo hacen por tu trabajo y porque -como te están viendo todos los días- pues te llegan más propuestas.
Entonces, ¿se están moviendo cosas?
Sí.
Es lo que tiene la tele, donde el ritmo de trabajo es frenético. Imagino que en un diario...
Es una locura. Yo estoy en casi todas las secuencias, hoy tengo cuarenta páginas de diálogo. No tengo vida social, duerme una media entre cuatro y seis horas.
En su vida actual ¿todo es trabajo?
Sí, preparo el personaje con mi maestro Miguel Ponce -ha sido su profesor de interpretación para llegar a la tele más seguro y hacer las cosas rápido.
¿Es esta su experiencia profesional más gratificante?
De las más. También viví momentos muy buenos con la película que he hecho con Eusebio Pastrana, 'Spinnin', que se está moviendo por festivales y buscando distribuidora.
¿Qué le ha enseñado 'Yo soy Bea'?
A tener paciencia y a confiar. Si de verdad quieres algo y trabajas para ello, las cosas salen. En esta trabajo todos somos jóvenes y desconocidos, pero veníamos muy preparados porque todos habíamos pasado por la escuela para aprender la técnica. Cuando te dan una oportunidad como 'Yo soy Bea', pues te comes el mundo porque, aunque a ninguno nos faltaba trabajo, tener un personaje fijo durante un tiempo te permite probar, investigar y poner en práctica todo lo que has estudiado.
¿Es espectador de culebrones?
Consumo muy poca tele. Delante de la pantalla tengo la lista de la compra. Prefiero los diarios -nombre técnico del producto- que los realities. Son productos mayoritarios y, como las revistas, pues entretienen.
¿Por qué tienen tan mala prensa en algunos sectores?
Por las prisas que hay a veces en televisión. El producto tiene que salir, las televisiones apremian, te pilla el toro y eso no es bueno. En Latinoamérica tienen otro ritmo, los actores van con 'pinganillo' y eso no favorece nada la interpretación. Además, allí dan mil vueltas a lo mismo, mientras que nosotros siempre vamos hacia delante, solucionamos en dos capítulos lo que ellos hacen en diez porque lo alargan.
¿Cómo se siente en la piel de galán?
Es un personaje más. En la escuela llevaba tiempo siendo el chico guapo, pero no había alcanzado el nivel de galán. Es otra categoría, es el chico de los chicos. El vestuario y la peluquería hacen mucho, pero cuesta encontrar sus circunstancias personales porque él es un director, tiene peso, se reúne con banqueros...
¿Le gusta la comedia?
Siempre he dicho y lo mantengo que no tengo ninguna gracia, pero es el género que más he trabajado. Cada personaje tiene un registro, un código distinto, y según vas haciendo lo que uno llaman poso y otros oficio, pues vas creciendo.
Tiene para más de un año en antena ¿estaría dispuesto a renovar?
Habría que hablar. Lo que me gusta de la propuesta es que tiene un principio y un fin. No me veo haciendo 'Yo soy Bea' dentro de tres años. Quiero volver al teatro y tengo otro proyecto de cine también con Pastrana.
En cuanto prueban la gran pantalla, les pica.
No, es que el cine y el teatro tienen un proceso más lento y más completo.
Usted es joven y guapo.
Al principio, un físico abre puertas, pero tiene que haber algo más. Lo bueno de la profesión es que hay todo tipo de personajes: bajos, calvos, gordos...
Lo curioso es que, al final, en 'Yo soy Bea', triunfa la belleza.
En el nuestro no, damos un giro a la colombiana porque aquí Bea no es fea, es una chica normal que no se cuida mucho y que está muy preparada. Bea llega a lo más alto sin apoyarse en su belleza.