Será el protagonista de 'El síndrome de Ulises', comedia social que estrena este martes Antena 3
Texto: Colpisa | Fotos: Antena 3
Miguel Ángel Muñoz, el ídolo de jovencitas de 'Un paso adelante', se enfrenta a un papel protagonista de mayor calado y registros en 'El síndrome de Ulises', comedia social que estrena este martes Antena 3. Sabe que la competencia televisiva se ha endurecido y que no será fácil alcanzar un nuevo éxito. Pero este joven de 24 años, a pesar de su juventud, tiene muy claras las ideas y los pies puestos sobre la tierra. Nunca le ha mareado la fama porque sabe que es flor de un día y no ha parado de trabajar en un oficio en el que hizo sus primeros escarceos con 9 años. El artista del grupo musical 'Upa Dance', que salió de la serie televisiva, ha madurado como intérprete en los tres últimos años. Dominó el escenario en el sólido montaje teatral 'El cartero de Neruda', se ganó un papel en 'Los Borgia' y está a punto de estrenar una película de suspense, 'Intrusos', de Juan Carlos Claver.
No es fácil ahora acertar con una ficción de estreno. Hay muchos títulos nuevos y no todos tienen un futuro asegurado.
La situación es difícil y no sé si tendremos éxito. Lamentablemente, prefiero pensar que no, y mucho menos ahora con la competitividad que existe. Hay series y compañeros que hacen trabajos excepcionales pero la audiencia no se engancha. Ahora tengo un personaje maravillo, con mucha responsabilidad, y tendría demasiada suerte si al final logramos que la serie triunfe. Ojalá suene la flauta, pero soy consciente de que es complicado.
¿Cómo es su personaje, Ulises?
Es un joven de unos 28 años que acaba de terminar Medicina y un master en gestión hospitalaria en Estados Unidos, que ha podido beneficiarse de pertenecer a una buena familia. Estudió Medicina pensando en dirigir la clínica de cirugía estética de su padre, pero cuando vuelve a España la realidad es muy diferente. Su padre ha abandonado a la familia y les ha dejado en la ruina, y tiene que enfrentarse a una nueva realidad que no entiende. En el único sitio donde encuentra trabajo es en un centro a las afueras de Madrid, en Arroyo Pingarrón, que es lo más parecido a un poblado gitano, donde le pasa de todo. De manera que si en su vida anterior era un chico decidido, divertido y seguro de si mismo, se convierte en todo lo contrario: tímido, inseguro, desconcertado, estresado... Todo le sale mal y se convierte en un perdedor.
¿Y usted se considera un triunfador o lleva un Ulises dentro?
Yo tengo cosas parecidas al personaje, pero sin su desconcierto e inseguridad. En esta profesión, para poner encarnar un papel, te lo tienes que creer y estar seguro de lo que haces.
¿En la vida ha estado entre algodones o lo ha tenido difícil?
Yo no me puedo quejar porque mi familia me lo ha dado casi todo. Empecé a trabajar con 9 años y poco a poco me he ido labrando un futuro. Lo que tengo me lo que ganado a pulso con esfuerzo pero también he tenido mucha suerte. Desde hace unos 5 años trabajo apenas sin parar, cosa que no le ocurre a gente que tiene talento. Supongo que vendrá alguna temporada de no hacer nada, porque esta profesión es así.
Usted se prepara mucho. Aprendió a bailar, a cantar...
Convertí una afición que empezó a los 9 años en mi profesión y vocación con 14. Con 17 años terminé COU y empecé a estudiar Arte Dramático. Me iba a ir a Estados Unidos para mejorar mi inglés pero empecé a aprender a cantar y a bailar para 'Un paso adelante'. Desde entonces, las ofertas de trabajo me han impedido proseguir mi formación. He sido un autodidacta.
¿Cómo fue esa peripecia de ponerse frente a las cámaras a los 9 años?
Una casualidad. Una amiga de mis padres que es actriz vio una foto mía con los alevines del Real Madrid y me propuso hacer unas pruebas. A mí me pareció muy divertido. Primero hice publicidad y luego vinieron las películas 'El rey del río' y 'El palomo cojo', con Jaime de Armiñan. Mis padres me dejaban que actuara a condición de que aprobara todo. Y cumplí. No he perdido demasiado tiempo en la vida porque sabía desde muy temprana edad lo que quería.
¿No le mareó el éxito?
En esta profesión un día están pidiéndote autógrafos y después pasas a ser un desconocido. Hay que aceptarlo así. Si tienes la suerte de llenar un día el Palau San Jordi, con 'Un paso adelante', debes disfrutar el momento y nada mas. Lo que importa no es el éxito ni la popularidad sino ser feliz cada día con el trabajo que haces.
¿Cómo ha cambiado la televisión en este interregno que no ha estado?
Estoy contento porque la ficción es un 'boom' y hay más trabajo para los actores. La televisión ha sido mi escuela y sin las series juveniles no habría podido aprender todo lo que hoy sé. Y en cuanto a la programación, es muy competitiva y prefiero la ficción y el entretenimiento. Los realitys y otros ingredientes no me interesan.
¿Le ha incordiado la prensa y programas rosa?
Incordia a todo el mundo, no solo a mí. Cada uno es libre de saber cómo actuar y al final acaban respetándote.