
En la segunda temporada de La que se avecina, que Telecinco estrena a las 22.15 horas, la incorporación de Mónica Pérez y Cristina Medina al elenco regular de actores de la serie constituye una de las principales novedades.
El nombramiento de Amador como presidente de la comunidad, la atracción que despierta Enrique entre las mujeres tras su separación, las crisis conyugales de los Recio y de Javi y Lola, las creativas iniciativas de Izaskun y Mari Tere para afrontar el incremento de las cuotas comunitarias, el revés económico de los Cuquis cuando Maite pierde su empleo y el progresivo deterioro de la relación entre Sergio y Joaquín, son algunas de las tramas renovadas que se sucederán en la nueva etapa de La que se avecina, en la que Henry & Max, el bar de Enrique, se convertirá en un nuevo centro neurálgico al que acudirán los protagonistas de la ficción de Telecinco.
Las nuevas vecinas
Dos mujeres separadas y desengañadas de la vida -Blanca (Mónica Pérez) y Nines (Cristina Medina)- se mudarán al Mirador de Montepinar con el objetivo de iniciar una nueva etapa vital en el singular vecindario. Las recién llegadas se convertirán junto a Raquel (Vanesa Romero), la directora comercial de la empresa constructora, en las nuevas inquilinas del piso de dos dormitorios perteneciente al paranoico matrimonio Recio.
Mónica Pérez interpretará a Blanca, una separada de 37 años a quien Raquel ha conocido durante las clases de Pilates. Esta mujer atractiva, que trabaja como organizadora de eventos, ha cambiado radicalmente su manera de ver la vida a raíz de su separación conyugal. Después de 12 años de matrimonio, sus principales aspiraciones son recuperar el tiempo perdido, salir mucho y ligar continuamente. A pesar de su carácter hiperactivo y egocéntrico, compartirá con Raquel el alquiler del piso.
En cuanto a su faceta como madre, Blanca es un auténtico desastre: tras su ruptura decidió dejar a su hijo de cinco años con su marido. En realidad, es una mujer sensible que no soporta la soledad y que ha creado una barrera protectora para no sufrir.
Nines -Cristina Medina-, prima carnal de Raquel, odia el trabajo y al género masculino. La vida de Raquel se complica notablemente cuando el día en el que Blanca se muda a su casa se presenta en la vivienda su prima Nines, papel al que dará vida Cristina Medina. A pesar de que llevaban bastante tiempo sin verse, la directora comercial de la constructora acogerá a su pariente en casa, a quien su marido ha abandonado por una mujer más joven.
Su incapacidad para ganarse la vida y su alergia al trabajo crisparán a Raquel, actitudes que a la ejecutiva le parecen impropias de una mujer moderna. A pesar de su alta autoestima, Nines ha desarrollado una gran animadversión hacia los hombres, que le lleva a evitar relacionarse con ellos y a renunciar al sexo. Su apatía y extrema franqueza le enemistarán con los Recio, sus caseros, con los que se lleva fatal, mientras que su relación con Raquel es compleja debido a los diferentes caracteres de ambas.
El nombramiento de Amador como presidente de la comunidad, la irresistible atracción que despierta Enrique con las mujeres tras convertirse en un hombre separado y el repentino deseo de Javi por convertirse en padre, son algunas de las situaciones que acogerá el capítulo inaugural de la nueva temporada.
Una fuerte depresión lleva a Javi a renunciar a la presidencia de la comunidad. Tras ofrecerse voluntariamente a ocupar el cargo vacante, Amador se convierte en el nuevo presidente del complejo residencial y Maite, feliz con el nombramiento de su marido, debuta como primera dama del edificio. Leo, por su parte, permanece al frente de la vicepresidencia del inmueble y el sucesor de Javi descubre poco después que trabajar junto a él es un auténtico tormento.
La primera iniciativa que emprende el nuevo presidente será la de despedir al conserje, a quien apenas soporta. Lola, por su parte, está encantada con la renuncia de Javi, situación que les permite pasar más tiempo juntos, hasta que descubre que su marido desea tener hijos lo antes posible. En su afán por mostrar a Lola las maravillas de la paternidad, el ex presidente pide a Amador y a Maite que le presten a sus hijos temporalmente.
Incapaz de soportar la vida que lleva, Araceli huye una noche del hogar conyugal y Enrique se ve obligado a enfrentarse a una nueva vida en calidad de separado. Al conocer la dramática noticia, los propietarios temen que el vecino abandonado deje de cumplir con sus obligaciones comunitarias. Mientras los Recio le presentan a la hermana de Antonio con el fin de que rehaga su vida sentimental, Mari Tere se lanza ilusionada a la conquista del recién separado, a quien considera el amor de su vida.
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