
Una talla 95 de pecho cuesta 5.400 euros y una reducción de abdomen, 7.000. Santiago, valenciano de 28 años, se ha operado glúteos, pecho, labios, pómulos y barbilla con un objetivo: sentirse bien. Para ello gastó una cifra importante: 30.000 euros.
Natalia corrió peor suerte. Quería aumentarse el pecho para hacer top less. Su madre le advirtió que eligiera bien la clínica donde operarse, pero Natalia no regresó a casa. Una presunta negligencia médica acabó con sus ilusiones.
La última moda es aumentar la altura tres centímetros. Te inyectan un gel de silicona entre el cuero cabelludo y el cerebro.
A continuación, en el reportaje En otro cuerpo, las cámaras de Callejeros ofrecen la otra cara de la moneda, la de aquellas personas que tienen que operarse por necesidad para escapar de un cuerpo que no es el suyo.
Pachi pregona a los cuatro vientos que es un tío. Nadie diría lo contrario, pero en su D.N.I. dice que se llama Raquel.
María José enseña orgullosa una foto que se hizo haciendo la mili. Ahora sus genitales son femeninos.
Roger no quiere hablar de su pasado como mujer, es un padre de familia. Tiene un niño por inseminación artificial y pronto van a ir a por otro.
En la calle, muchas de las mujeres que ejercen la prostitución son transexuales. Dicen que hay pocas salidas laborales para personas como ellas. Los transexuales tienen que someterse a operaciones, hormonas y tratamientos psicológicos. Pero por encima de la Ley está el día a día de miles de hombres y mujeres que viven en otro cuerpo.
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