Realizado en colaboración con la empresa de estudios independientes Globescan, ha sido puesto en marcha por primera vez este año con el objetivo de averiguar el grado de implicación ecológica real de los habitantes de diferentes zonas del globo.
De los 14 países que han participado en el Estudio, España ha quedado en décimo lugar registrando mejores resultados que potencias económicas como Japón (49,1), Canadá (48,5), Francia (48,7) y Estados Unidos (49,1), todos por debajo de 50. Por encima de nuestro país, destaca de forma notoria la conciencia medioambiental de los países en vías de desarrollo como Brasil e India, verdaderos triunfadores del estudio con una puntuación de 60 cada uno, seguidos de China (56,1), México (54,3), Hungría (53,2) y Rusia (52,4). En la zona media de la tabla se quedan Gran Bretaña, Alemania y Austria con una calificación del 52.0.
El Estudio Greendex se ha realizado vía Internet, tomando una muestra de mil personas por país, con un margen de error del 3,1%. Un panel de 27 expertos ha sido responsable de definir los parámetros que han servido de base para cuantificar la concienciación ecológica de los ciudadanos encuestados. Se trata de medir y valorar las actitudes de individuos de diferentes procedencias geográficas, económicas, sociales y culturales respecto a la conservación del entorno y el desarrollo sostenible.
El resultado no puede ser más clarificador: la conciencia medioambiental está mucho más asumida en países en vías de desarrollo que en las potencias económicas, prueba clara de su percepción del aprovechamiento, conservación y comercialización de recursos.
En función de la utilidad
Cuatro áreas generales de investigación han servido para crear los parámetros base de la muestra: Hogar (número de personas por casa, instalación de agua caliente y fría, consumo de energía, etc.), Transporte (uso del vehículo propio y del transporte público, vías de circulación para bicicletas, etc.), Alimentación (alimentos ecológicos, envases, agua embotellada, etc.) y Bienes (número de ordenadores, televisiones y otros electrodomésticos por persona, reciclaje, etc.).
Los resultados de España arrojan algunas cifras contradictorias. Un 53%, más de la mitad de los consultados, afirma estar al tanto de los peligros que entraña el desarrollo indiscriminado, y hasta un 66% reconoce interés por la ecología y la incluye como tema común de conversación. Frente a esto, un 14% cree que la contaminación no representa un problema serio para su salud, y sólo un 9% se considera culpable respecto al deterioro del planeta.
Por lo que respecta a las áreas generales del estudio, los españoles obtienen una puntuación media en el apartado hogar. La mayoría de los habitantes tiene calefacción en su casa (81%) y la mitad también aire acondicionado (49%). El 32% asegura que regula el termostato para ahorrar energía y sólo un 23% reconoce esforzarse en el ahorro de agua.
En transporte, mientras el 83% afirma poseer un vehiculo o dos y el 45% asegura que coge el coche todos los días, un 49%, menos de la mitad de los encuestados, se declara viajero habitual del transporte público, y en alimentación, la dieta mediterránea se impone a cualquier otra consideración medioambiental: somos grandes consumidores de pollo (84%), carne roja (79%) y pescado (85%, un punto por debajo de Japón). El ranking de consumo de agua embotellada (44%) supera también al de la media del estudio.
En cuanto a los bienes, los consumidores españoles están por encima de la media en reciclaje (46% asegura que replica), aunque se quedan ligeramente por detrás del resto de países encuestados en la venta o donación de objetos que ya no vamos a usar (lo hace un 30%), y en el uso de electrodomésticos ecológicos (un 36% tiene lavadora ecológica y un 37% nevera ecológica).
En las conclusiones generales del Estudio Greenex se ahonda aún más en las diferencias entre países desarrollados y en vías de desarrollo. Estos últimos son los que se sienten más culpables del deterioro del medioambiente. Seis de cada diez de sus habitantes aseguran sentirse afectados por los efectos de la contaminación, mientras que en los países de alto nivel económico, esta proporción baja hasta tres de cada diez.
En cuanto a hábitos de consumo, los habitantes de países en vías de desarrollo viven en casas de menor tamaño, adquieren más productos respetuosos con el medioambiente y usan en mayor medida el transporte público o la bicicleta. Por el contrario, los habitantes de Estados Unidos, país que ha obtenido la menor puntuación, son, con mucha diferencia respecto al resto, los que menos recurren al transporte público y los que adquieren casas de mayor tamaño. Es espacialmente relevante, el hecho de que sólo un 15% de ellos asegure minimizar el uso del agua.
El estudio completo se puede consultar en: www.nationalgeographic.com/greendex.
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