Como si fuera un concursante más de Operación Triunfo, Jesús Vázquez también ha tenido que enfrentarse a los juicios de Risto, pero a él no le ha intimidado.
Ambos personajes forman parte de un espectáculo televisivo que sigue enganchando a la audiencia, sobre todo a la más joven, y que abarrota cada martes el espectacular plató del programa. Sin embargo, a Jesús estos retos no le amilanan porque su trabajo ante las cámaras le sigue motivando e ilusionado como hace años.
¿Qué destacaría de la nueva edición de Operación Triunfo?
Además del esfuerzo de la productora y de Telecinco, me gusta el giro riguroso que ha dado la academia. Eso está favoreciendo a los alumnos.
¿Cómo llegó de fuerzas a esta edición tras Supervivientes?
Llegué con la misma ilusión y energía con la que yo abordo los proyectos, y con toda la humildad del mundo a la hora de enfrentarme a una audiencia y a unos tiempos televisivos tan revueltos como éstos.
¿Usted concursaría en un programa como Operación Triunfo?
Yo no tengo talento para hacerlo. El destino, la Naturaleza o lo que sea no me ha dotado de lo que más me hubiera gustado tener: una voz prodigiosa; a cambio, me ha dado lengua. Labia me sobra.
¿Lleva usted bien los comentarios que hace Risto en el plató?
Los llevo mal porque es despiadado, pero está bien que los chicos se acostumbren a ese tipo de juicios, ya que la realidad del negocio es dura. En la academia están muy protegidos. Al margen del estilo, Risto dice verdades como puños.
¿Qué opina de los triunfitos de este año?
Que tienen mucho talento. Lo importante de este concurso es la voz. OT sirve para que los concursantes se formen como artistas, no para salir en las revistas.
¿Y de la labor de Ángel Llàcer?
Que es maravilloso. Me río mucho en los chat y me parece un profesor con un sentido del espectáculo muy especial.
Visto lo visto, no ha habido nadie como Rosa en Operación Triunfo...
Es verdad. No ha existido ninguna persona así en ningún concurso de la historia de la televisión. Rosa es única.