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Gabriele Muccino, un italiano que triunfa en Hollywood

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El realizador, que dice sentirse "al volante de un coche de carreras", agradece Will Smith el haber sido su mentor y ahora protagonista de "En busca de la felicidad".

Gabriele Muccino, romano de 1967, es uno de los directores más prometedores que ha dado el anodino cine italiano en la última década, con una personal combinación de cine comercial y fresco sociológico de autor.
 
Sus películas son corales, muy bien rodadas, de aire generacional, y tienen siempre de fondo cierta amargura sobre su propio país. Ha escrito y dirigido cuatro películas que son una progresión de madurez, desde ´Ecco fatto´ (1998) y ´Come te nessuno mai´ (1999), más juveniles y de instituto, hasta la explosión en taquilla de ´L´ultimo bacio´ (El último beso), en 2001, un filme de treintañeros que ganó el premio del público en Sundance. Con ´Ricordati di me´ (2003) confirmó su talento pero dio la sensación de que había tocado techo en su análisis de las clases medio-altas italianas. Entonces le llamó Will Smith, ahora protagonista de su última película ´En busca de la felicidad". "Vino a promocionar una película en Italia, le hicieron las típicas preguntas sobre si conocía el cine de aquí y dijo que le gustaría trabajar conmigo. Yo lo ví en el periódico y llamé a mis agentes de Los Ángeles para que comprobaran si era verdad, y resulta que sí", contaba Muccino este martes. Como luego supo, todo nace de un ´casting´ que hizo el realizador para un filme con Al Pacino que nunca vio la luz. En las pruebas estaba Eva Mendes, que luego coincidió con Smith en ´Hitch´ y le habló del italiano. Casualidades del cine. Ahora Muccino está triunfando en EE UU, algo que un director italiano, poco dados a los trasplantes, como sus futbolistas, raras veces ha conseguido.
 
En Italia, donde también está arrasando, están asombrados de que le haya salido una película tan ´americana´. "Creí que Smith me propondría un filme de acción, una comedia, como las cosas que hacía, pero me ví ante un guión distinto, emotivo, con similitudes con algunos filmes italianos como ´Ladrón de bicicletas´ o ´Umberto D´, y esto me atrajo", dice Muccino. Lo peor, según confiesa, fue convencer a los directivos de Columbia, que se llevaron las manos a la cabeza al ver a un italiano desconocido. "Todavía hoy no sé por qué me eligió, ha visto algo en mí que ni yo veo, y que muchos tampoco veían, sobre todo en Columbia", dice entre carcajadas.
 
Muccino afirma que se ha sentido "al volante de un coche de carreras" y la confianza total de Smith en él ha sido decisiva. "Me ha dejado hacer el filme que yo quería hacer. La valentía me ha venido también de no ser americano, porque sabía que si iba mal, siempre podía volver a Italia". En cuanto al sistema de Hollywood opina que "puede ser muy invasivo y frustrante, pero al final con un poco de diplomacia y fortuna consigues meter tu voz". Su resumen de ´En busca de la felicidad´ es: "La historia de un hombre que quiere sentirse por primera vez en su vida reconocido como un hombre y no ser invisible".
 
Íñigo Domínguez


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