
Tiene fama de arisco (las actrices Jan Maxwell y Kim Basinger, su ex mujer, han hecho correr ríos de tinta sobre su carácter intratable), pero Alec Baldwin es, de cerca, amable y educado. Con una carrera cinematográfica de más de 30 años, hace tres decidió aceptar uno de los papeles más sorprendentes de la televisión, el de Jack Donaghy, en Rockefeller Plaza, serie que estrenó Paramount Comedy en España y que ahora llega a La Sexta.
Tiene fama de persona complicada...
Cuatro días al año, pero los medios dan demasiada importancia a esos cuatro días, no a los 361 restantes, y crean una imagen que no se corresponde con la realidad.
¿Por qué aceptó un papel en una serie de televisión?
Lorne Michaels, el productor, es un gran amigo mío. Además, sabía que la guionista y protagonista, Tina Fey, es muy divertida. Con lo que no contaba es con que fuera un éxito de audiencia y un gran reto interpretativo para mí.
La química entre usted y Tina Fey es increíble.
No hay muchas mujeres como ella en televisión. Es capaz como nadie de dar un punto de subversión a sus personajes; es divertida, inteligente, sabe cuándo hay que improvisar y no le da miedo hacerlo. No es una niña guapa y sosa; es una actriz de verdad, con clase y talento.
Rockefeller Plaza es la sitcom número uno en EE.UU...
Y estamos muy agradecidos al público. A mi edad, es una gran oportunidad trabajar en la tele y estoy exprimiéndola al máximo.
¿Con qué frase se definiría?
Un hombre que está viviendo un momento de cambios. Esta serie es el mejor trabajo de toda mi vida. Al cumplir los 50, te das cuenta de que no hay hueco para ti. Pensé que estaba quemado y que no volvería a trabajar, pero me ofrecieron el papel de mi vida y me reinventé.
¿Y a partir de ahora?
Voy a hacer yoga, a cuidarme más y a abrazar la mediana edad.
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