También tiene ella sus momentos de elegancia. No son tan numerosos como los otros, pero haberlos los hay.
Viendo estas fotos, por ejemplo, uno se pregunta: ¿y por qué se empeñará en vestir como si fuera una quinceañera, cuando está mucho más estupenda con un traje de esos que le gustan a ella, caro, de los que gritan '¡¡¡Vicki Beckham, yo también puedo pagarlos!!!'? Anita, corazón, renueva tu vestuario ya.
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