Halloween 2009
Vampiros Brujos Fantasmas Extraterrestres
Asesinos en serie Investigaciones extraordinarias Zombies Clásicos
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Los vampiros están de moda y no sólo porque sea Halloween. Si no tienes colmillos, amigo, no eres nadie. Menos mal que puedes adaptarte al estilo que más te convenga, porque los hay para dar y regalar.

Si eres de los que tienen conciencia tienes dos opciones, así a primera vista: decantarte por la sangre artificial True Blood o basar tu dieta en la ingesta de animalillos, como hace Stefan Salvatore (Crónicas vampíricas) -y él lo hacía antes de que se les ocurriera a los chicos de Crepúsculo, que quede claro-.

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Si te das a la botella siempre puedes buscarte una novia a la que no le importe dejarse mordisquear de vez en cuando, por aquello de tener una dieta un poco más variada. Pero en el caso de que los gatos sean tu fuente de nutrientes principal, puedes dar por hecho que cualquier otro de los tuyos te dará una paliza si le apetece. Ser bueno tiene sus pros y sus contras.

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Otra opción poco agresiva es la de buscarte donantes... o robarlos. La sangre en bote no es igual que la fresca -el paso por el microondas es lo que tiene- pero quita el hambre. Al detective Mick St. John (Moonlight), a Blade y a Ángel les funciona, en este último caso también porque es preferible el tupper a que tu chica te deje seco con una estaca de madera. Aunque al final les rompen el corazón de una forma u otra. Es lo que tiene ser inmortal: que ellas la cascan.

Para encajar en otros prototipos primero tendrías que revisar tu árbol genealógico para ver si, con suerte, eres descendiente ilegítimo de alguna familia real europea -cual Henry Fitzroy (Blood ties)-. Además, si aspiras a ser protagonista, deberías subccionar sólo lo necesario para tomar un bocado y dejar luego que tus víctimas puedan seguir con su breve y frágil vida. Si te los cargas, entonces te habrás pasado al lado oscuro.

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