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San Fermín 2008: La Guia TV

San Fermín

San Fermín en Cuatro
San Fermín en TVE Carteles de la Feria del Toro Fotos de los toreros que van a San Fermín Los encierros 2008, de uno en uno
Los encierros más emocionantes de la historia
San Fermín, a fondo
Por Ana Verónica García

Las Carreras Más Emocionantes e Impactantes de la Historia Sanferminera

 

Encierros de San Fermín

 

El 13 de julio de 1995, un Torrestrella de nombre "Castellano" acabó con la vida del joven estadounidense Mathew Peter Tassio tras alcanzarle a la altura de la plaza del Ayuntamiento.

 

Encierros de San Fermín

 

El encierro del 12 de julio de 2004, corrido por toros de Jandilla, batió el récord de heridos por asta: hubo ocho mozos corneados, uno de ellos hasta cinco veces.

 

Encierros de San Fermín

 

También eran toros de Jandilla los que corrieron el encierro del 11 de julio de 1997, con otro récord: el del toro "Huraño", que completó el recorrido en tan sólo 1 minuto y 45 segundos. Ese mismo día, 11 de julio, pero del año 1993, es recordado por el montón de mozos que se formó al final de la calle Estafeta. Fue un encierro con toros de Pablo Romero.

 

El del 10 de julio de 1984 estuvo a punto de costarle la vida a otro norteamericano. Stephen Townsend fue corneado hasta cuatro veces en pecho y muslo por el toro "Rehilera", de la ganadería Osborne. Aunque una de las cornadas le rompió la femoral, el corredor consiguió salvar la vida.

 

Según Mariano Pascal, Ricardo Ollaquindia relató una anécdota en la revista del Club Taurino de Pamplona. En los sanfermines de 1958, en el encierro del 12 de julio, un toro muy remolón no quiso entrar en los corrales. No pudieron hacerlo pasar por la puerta de areneros ni los capotes de Chamaco y Ordóñez, ni la arriesgada labor de los pastores, ni las pelmas invitaciones de los mansos. La prensa comentó así el suceso: habían transcurrido unos 15 minutos en esta situación (brega de toreros, pastores y cabestros), y entonces ocurrió algo curioso y nuevo en la plaza. Un pastor sacó a su perro de campo, un perro pequeño, de esos acostumbrados a guardar ganado, y ante el asombro y la admiración de la muchedumbre que llenaba la plaza, el simpático chucho emprendió un tenaz y enérgico asedio al toro, mordiéndole en el rabo, en las patas y hasta en el hocico, hasta que el bicho penetró en los corrales seguido por el perro; al cual se le hizo dar la vuelta al ruedo entre las ovaciones de los espectadores.

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