Considerado siempre el tonto de la familia, Corky, el menor de los mafiosos Romano, ha de infiltrarse en el F.B.I. para robar las pruebas que incriminan a su padre. Falsificando su currículum se hace pasar por agente. Asombrosamente, sus torpezas, interpretadas como métodos innovadores de lucha contra el crimen, provocan admiración en la oficina federal.