El agente del FBI Jake Malloy, que está recuperándose de las consecuencias psicológicas de haber presenciado el brutal asesinato de su esposa, ingresa en una clínica de rehabilitación de la policía. Allí, sin la protección de sus placas y armas, pueden desintoxicarse y empezar a plantearse su futuro. Sin embargo, ese santuario terapéutico se convierte muy pronto en una prisión de pesadilla. Una fuerte tormenta de nieve deja aislado el centro, sin ninguna vía de comunicación con el exterior, y empiezan a aparecer pacientes muertos en circunstancias sospechosas. Pronto se hace evidente que hay un asesino entre ellos.