Recién salido de la cárcel, Benigno decide tentar a la suerte secuestrando al personal del albergue en el que se encuentra. Primero, aprovechando la presencia de una cámara de televisión, dispara sobre una monja y amenaza al resto del personal de muerte si no le es permitido celebrar su propio show en directo. Finalmente encontrará la ayuda desinteresada de Marisol, la presentadora más popular del canal local, que desea aprovechar la ocasión para convertirse en estrella nacional, emitiendo en directo desde el albergue secuestrado.