Harry, un anciano boxeador que conserva el buen ánimo a pesar de sus ochenta años y su reciente combate contra una apoplejía, se enfrenta a la perspectiva de ser enviado por su familia a un asilo. Aún así, logra convencer a su hijo, Lance, y a su nieto adolescente, Michael, para que le acompañen en un viaje en busca de unos diamantes supuestamente escondidos años atrás por un mafioso de Las Vegas.