Al coger el último tren de regreso a casa, Joe Keyes coincide con una atractiva joven y con dos chicos que parecen haber tomado una copa de más. Días después se entera que la chica ha sido víctima de una violación y decide ir a la policía para declarar como testigo. Su actuación pondrá en tela de juicio no sólo su papel como ciudadano, sino también como hombre, marido y padre.