El gran Tony Hunter, una famosa y ya veterana estrella del cine musical de Hollywood, llega a Nueva York para abordar sobre las tablas de Broadway la comedia musical. El polifacético Jeffrey Córdoba aprovecha la llegada para montar una obra musical, género que aborda por primera vez. Córdoba quiere adaptar el mito de Fausto, lo que resulta un desastre. Pero Hunter reforma el espectáculo en una comedia musical.