Durante la Guerra del Vietnam, el servicio de defensa norteamericano puso en funcionamiento un plan experimental en el que los soldados más preparados y valientes que morían en acto de servicio eran resucitados para convertirlos en perfectas máquinas de matar. 23 años después, el proyecto, aparentemente perfecto, empieza a fallar cuando uno de ellos empieza a desobedecer las órdenes para las cuales está programado.