En 1996, un hombre camaleónico y de gran inteligencia, decide utilizar sus habilidades para cometer atracos en sucursales bancarias y cambiar de vida definitivamente. Su apariencia, sangre fría y modus operandi, con golpes separados por meses, pronto le valen el sobrenombre de El Solitario. Sin embargo, tras los primeros golpes con éxito, en 2003 la persecución de la Guardia Civil le obliga a matar a dos agentes en una carretera de la red secundaria de Navarra.