Dos agentes del FBI, Lance y Frank, llegan a un pueblo perdido en el desierto para recoger a Eva Ramírez, una testigo bajo protección, que debe declarar ante un comité del Congreso. Durante el trayecto se ven inmerosos en un violento atraco a un banco, perpeptrado por una banda que usa sofisticados métodos. Frank muere, pero Lance consigue escapar con Eva. Los supuestos atracadores son en realidad un comando especial cuyo objtivo es acabar con la testigo. Les dirige un peligroso mercenario.