El mundo se enfrenta a la Segunda Guerra Mundial y para F. Scott Fitzgerald, en sus últimos días de vida, se cruzan dos emociones contrapuestas: una grandísima angustia y un gran triunfo mientras lucha por terminar la que será su última novela. Al mismo tiempo trata de combatir sus problemas con el alcohol, inducidos en gran medida por su mujer Zelda. El escritor encuentra consuelo cuando una joven aspirante a escritora comienza a trabajar para él.