Desde que su marido puso fin a su vida, la existencia de Val Spencer y la de su hijo han cambiado drásticamente. Para afrontar las deudas, Val ha tenido que vender su magnífica casa y empezar a trabajar en una inmobiliaria. Un militar retirado pone en venta su casa y Val se ocupa de enseñarla. Entre tanto, una pareja asalta al propietario y le encierra en la bodega. Cuando Val acude a hacer unas fotos, el asaltante se hace pasar por el sobrino del dueño.