A los cuarenta años, Sara es una mujer equilibrada. Tiene una hija adolescente, un viejo compañero sentimental y un trabajo que le gusta. Aunque todo le va bien y parece sentirse cómoda con su existencia, la vida da un giro inesperado y en el transcurso de un año todos su puntos de referencia se resquebrajan. De repente, una serie de acontecimientos le hace perder el control de la situación. Descubre una desconocida inseguridad con respecto a su propio cuerpo, y todo indica que ha entrado en un nuevo estado para el que no estaba preparada, el de la madurez.