Emma y su hijo, Jake, se mudan a un ruinoso rancho. Pretenden ganarse la vida cuidando y entrenando caballos. Los comienzos no son fáciles: Emma no consigue un crédito, los gastos se multiplican y el negocio no termina de arrancar. En el pueblo conoce a Murphy, el farmacéutico, hombre ya maduro que se convertirá en su primer cliente y cuya amistad frecuentara cada vez más.