Jimmy es un idiota que ha dilapidado toda la fortuna que heredó. Sólo le queda una propiedad, un caserón alquilado a un anciano solitario, antiguo chófer de un gángster. Jimmy puede intentar que su inquilino no consiga paragar la contribución, o bien buscar el tesoro que, según fundadas sospechas, está escondido en algún lugar del jardín. Por fortuna, el anciano va a contar con una inesperada ayuda: dos niños, Ian y Violeta, de los cuales Ian es el nieto de una vieja amiga.