La explosión a bordo del barco de la Marina norteamericana USS Iowa ocurrida en 1989 fue inicialmente justificada por la discusión que habían mantenido dos marineros de la tropa involucrados en una relación homosexual. Según la versión oficial una disputa de la pareja provocó que uno de ellos se desahogara provocando el sabotaje de uno de los cañones armados.
Sin embargo el teniente Dan Meyer, el principal cargo a bordo del navío en el momento de la explosión, no se dejó fácilmente convencer por la versión oficial del ejército e investigó hasta el final los hechos ocurridos para librar a uno de sus hombres del inmerecido arresto y sacar a relucir la verdad sobre el mal estado de las instalaciones del armamento.